
La visita del
Schalke 04 al feudo del
AC Milan, campeón italiano, acaparaba los focos mediáticos de la tercera jornada del Grupo B de la fase de grupos en tierras alejandrinas. No sólo el hecho de que se midiesen el líder del grupo, el Milan, y el segundo en liza, el Schalke alemán, contribuyó a lanzar el encuentro al escaparate del deporte mundial, sino que el simbolismo que rodeaba a la figura del capitán de los teutones,
Raúl, en la que posiblemente iba a ser su última comparecencia en el coliseo italiano fue parte importante del espectáculo. Espectáculo que comenzó pronto, cuando, apenas diez minutos después del pitido inicial, el propio Raúl envió al travesaño una sensacional 'cuchara', marca de la casa, que apunto estuvo de silenciar a los 'tifossi' rossoneros. Lejos de envalentonar a los hombres de Allegri, la clara ocasión alemana sumió en la confusión al cuadro transalpino, que pronto se vio desbordado por los puntas del conjunto minero. Fue Raúl, una vez más, el encargado de abrir la lata, con una preciosa vaselina que se coló en el arco de
Abbiati tras besar el crucero. Un auténtico golazo que abría el marcador en San Siro y que, sin embargo, no contentó al eterno capitán del Schalke, pues apenas unos minutos más tarde un nuevo disparo de 'Rulo' desde la frontal del área que el guardameta italiano se merendó en toda regla puso el 0-2 en el luminoso. Tras el segundo tanto de los de Genselkirchen, más de lo mismo, aunque nuevamente Raúl quiso dejar su sello con un tercer tanto antológico, también de vaselina, que sobrevoló San Siro para perforar las mallas de la portería 'rossoneri' y, sobre todo, dejar la firma del eterno 'siete' en una de las plazas más míticas del viejo continente. En resumen, aplastante triunfo del Schalke 04
(0-3) que aúpa a los discípulos de
Huub Stevens hasta la primera posición de un grupo que comandan con 6 puntos, dos más que el Milan, su más inmediato perseguidor.

Mientras, el Parque de los Príncipes de París fue el escenario de un trepidante partido que midió a
Paris Saint-Germain, colista del grupo con el casillero en blanco, y
Shakhtar Dönetsk, tercero del mismo con un solo punto. Así, el encuentro se presumía decisivo para las aspiraciones europeas de ambos conjuntos, y pronto hizo reales los pronósticos cuando el conjunto ucraniano se adelantó en el tanteador con un buen gol de
William. Pocos minutos después los pupilos de Lucescu ampliaron su renta con un tanto de
Srna merced a un fuerte golpeo lejano que sorprendió a Douchez y silenció a los hinchas parisinos. Sin embargo, en un arrebato de vigor, los hombres de Ancelotti pusieron las tablas en el marcador con los goles de
Nené, eterno trotamundos del fútbol español y francés que aún sigue dando guerra, y
Gameiro, una de las mayores inversiones de Al-Khelaifi este verano y que empieza a rentablizar lo pagado por él con goles. Lejos de amedrentar a los visitantes, el PSG sólo consiguió avivar la furia del cuadro ucraniano, que volvió a jugar su mejor fútbol y, tras unos minutos de tanteo, volvió a la carga, asestando el que parecía ser el hachazo definitivo con dos goles más, obra de
Luiz Adriano y
Douglas Costa. Pero como hemos dicho, parecían ser dos tantos definitivos, pero no lo fueron, pues Ancelotti movió el banquillo y sacó toda su artillería, dando entrada a
Pastore y
Hoarau. No pudieron ser más acertados los cambios del preparador italiano, pues ambos futbolistas fueron los autores de los dos goles que, en la recta final del choque, pusieron las tablas definitivas en el marcador
(4-4). De esta forma, el PSG suma su segundo punto, aunque sigue siendo el farolillo rojo del grupo, y el cuadro ucraniano suma 4 puntos, igualando al AC Milan en la segunda plaza.
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