Apenas dos equipos quedaban ya, cuando apenas se había lacanzado la mitad de la fase de grupos en tierras douglasianas, con un pleno de victorias en su casillero. Uno de ellos era el sorprendente Borussia de Götze y otro el Oporto. Éste lo fue hasta que se cruzó en su camino el Manchester City de Roberto Mancini. Los 'citizens' aprendieron a sufir durante su durísima andadura por la Premier League, en la que a punto estuvieron de quedarse fuera de Europa. Es quizá por esto por lo que los Agüero, Silva y compañía se han vuelto un equipo temible una vez se han encendido las alarmas, tal y como sucedió tras la derrota en el primer envite europeo en Saint Jacobs Park, donde cayeron derrotados (1-0 ) ante el Basilea y el Oporto se escapó al frente del grupo con seis puntos de margen. Desde ese momento, el conglomerado de estrellas reunidas por el jeque Al-Fahim comenzó a carburar, y tras vapulear al titubeante Marsella la pasada semana (9-2), frenaron en seco a los 'dragoes' de Victor Pereira en un vibrante choque resuleto en los últimos minutos por Adam Johnson, autor de un 'doblete'. El encuentro fue un continuo toma y daca en el que ambos conjuntos se respondían mutuamente a cada golpe con mayor contundencia. Al tanto inicial de James Rodríguez le siguieron una sucesión de goles que desataron la locura. Agüero, Silva, Johnson (2) y Dzëko por parte inglesa y Hulk, Belluschi y Defour mojaron en el caos goleador que acabó con un poderoso zurdazo de Adam Johnson, superando a Helton y firmando la sentencia del duelo (5-4). En consecuencia, los británicos alcanzan al cuadro portugués al frente del Grupo C con seis puntos.
Tres puntos más que Basilea y Olympique de Marsella, protagonistas de otro intenso choque en territorio helvético. Después de dos duras derrotas en sendos partidos en la fase de grupos, el bloque francés dirigido por Dider Deschamps afrontaba en su visita a la plaza suiza su última oportunidad para no descolgarse de la cabeza del grupo y, consecuentemente, decir adiós a sus opciones de colarse en los octavos de final de la competición. Por su parte, el cuadro suizo llegaba al duelo con algo más de tranquilidad merced a su triunfo en la primera jornada sobre el Manchester City pese a haber caído la semana anterior en su visita a Do Drãgao, pero no pudiéndose permitir un nuevo tropiezo para poder optar al liderato del grupo. De esta forma dio comienzo el encuentro, con un Basilea bastante ofensivo y acosando al conjunto galo, agazapado en torno a su portería y esperando el más mínimo error de los de Heiko Vogel para asestar el primer golpe al marcador. Las ocasiones de gol se sucedieron y, finalmente, el fútbol fue justo con el equipo helvético concediéndole el ansiado y merecido gol tras una buena jugada colectiva culminada por la gran joya del fútbol suizo, Shaqiri. Pero si el planteamiento de Vogel había sido acertadísimo hasta ese momento, el que estableció tras el descanso fue un auténtico suicidio. Y es que el preparador alemán retrasó enormemente sus líneas, forzando a reaccionar a los franceses. El Basilea dio un fino hilo de esperanza al que agarrarse a un Olympique que no rechazó la oportunidad. Deschamps echó el resto dando entrada a Amalfitano y Ayew, hombre clave en el devenir del encuentro al ser autor del tanto del empate y, posteriormente, asistente de Gignac para firmar la remontada en Saint Jacobs Park (1-2). En resumen, importantísimo triunfo del cuadro marsellés para igualar con el Basilea en la tercera plaza del grupo con tres puntos, a tan sólo tres de los puestos clasificatorios.


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