La tercera bola que extrajo Luis Figo del bombo de los
cabezas de serie levantó un murmullo nervioso entre los asistentes al sorteo en
la sede douglasiana. Era el Otelul Galati, el campeón rumano y el equipo con más
puntos de la fase de grupos, por lo que el revuelo estaba más que justificado,
aunque no era nada comparado con lo que ocurriría segundos después, cuando el
luso sacaba la bola que contenía al rival de los de Munteanu: Manchester City.
La sala estalló de júbilo, todos los presentes (salvo los representantes de
ambos equipos) se frotaban las manos con la que sin duda será la gran
eliminatoria de los octavos de final de esta Liga de Campeones. Se enfrentará
el mejor primero contra, con permiso del Sporting, el mejor segundo, el equipo
menos goleado contra el más goleador. Un choque de estilos que deparará con
casi total seguridad dos encuentros memorables, con un Otelul que parte como
favorito pero que no podrá descuidarse ni un segundo si quiere seguir vivo en
la competición.
Los datos indican que el primer partido en Manchester puede
ser absolutamente decisivo, pues el City es el equipo de la competición que más
varía su rendimiento según juegue en casa o lejos de ella. Sus 9 puntos los ha
logrado en el Etihad, y lo que es más llamativo aún, solo en casa ha marcado
más goles que el resto de equipos del torneo en los seis partidos, pero fuera
su casillero de goles está todavía a cero. Es decir, frente al pleno de victorias
y más de cinco goles por partido en su feudo, como visitante su bagaje es de 0
puntos con 0 goles a favor y 5 en contra. Si a esto le sumas la fortaleza de un
Otelul que ha encajado un solo gol en casa (mejor equipo de la Champions en
este aspecto), llegas a la conclusión de que los de Mancini deberán viajar a
Rumanía con una buena renta si quieren tener alguna posibilidad.
En Galati mientras, aunque se lamentan de la mala suerte en el sorteo, se conciencian de que para lograr su objetivo, que no es otro que el de alcanzar la final de Lisboa, tienen que vencer a los mejores, por lo que tendrán que hacer lo propio con el City. Sin sentirse del todo favoritos, aunque su trayectoria en la competición les otorga automáticamente ese papel, los de Munteanu confían en dar la cara en tierra inglesa y encarrilar una eliminatoria que podría complicarse de no estar a la altura en Manchester.
Eliminatoria por tanto tremenda, de las que se recuerdan
durante años, y en la que el factor campo parece que puede ser decisivo. Otelul
go home.
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