martes, 13 de mayo de 2014

El Ajax y Vermeer resisten ante un buen Betis

Betis y Ajax se veían las caras en el segundo encuentro de este arranque matutino de los octavos de final de la Champions douglasiana. El Benito Villamarín recibía por primera vez en su historia un partido de eliminatoria de la máxima competición continental a nivel de clubes, y el ambiente en las gradas, como se puede suponer, era absolutamente espectacular. 50.000 cartulinas verdes y blancas se alzaron a la salida de los jugadores, y otras tantas gargantas corearon al unísono, todo pasión, un himno que convirtió el momento en una oda al sentimiento bético, que vivía sin duda una de sus noches más gloriosas. Espoleados por el apoteósico ambiente, los chicos de Pepe Mel salieron al campo a todo trapo, atacando para trasladar al marcador la ventaja que ya le había concedido su hinchada desde el primer minuto. Una estampida que pilló desprevenido a un Ajax quizá superado por la grandiosidad del ambiente y del partido al que se enfrentaba. No hubo noticias de los holandeses en la primera media hora, un monólogo verdiblanco que, para lamento del Villamarín, no se tradujo en goles, aunque a punto estuvo Beñat con un disparo que se estrelló en la parte lateral de la madera. Cuando amainó el aluvión local, y al verse sin daños por la extraordinaria actuación del mete Vermeer, autor de varias paradas inverosímiles, los de De Boer contraatacaron con minutos de buen fútbol y ocasiones, como la que tuvo Eriksen con una preciosa vaselina que de no ser por la cruceta se habría convertido en uno de los goles de la competición por belleza y trascendencia. Al descanso se llegó con un 0-0 muy injusto para el campeón español y salvador para los ajacied, reforzados al saber que lo peor había pasado y sacudidos los nervios del comienzo del choque.
 La segunda parte fue, por ello, mucho más igualada, con un Ajax con menos complejos y un Betis que, aun así, seguía siendo el dominador del partido. Beñat y Salva Sevilla movían bien al equipo en el medio, y Rubén Castro buscaba arriba algún pase al hueco en las cercanías del área rival que no llegó. A pesar de ello, ocasiones para los de Mel no faltaron, aunque se reducían prácticamente a disparos lejanos buscando sorprender a un Vermeer muy seguro cuya confianza le pudo jugar una mala pasada en un golpeo bombeado de Salva Sevilla que besó el larguero. Apenas hubo más acercamientos de un Betis algo cansado por el esfuerzo realizado en la primera parte, y el Ajax tampoco le hizo ascos al 0-0 que deja un partido de vuelta muy abierto en el que puede ocurrir cualquier cosa.

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