Batalla irresoluta en La Rosaleda. La ilusión en torno al partido y, sobre todo, al Málaga de Pellegrini y sus posibilidades frente al todopoderoso AC Milan se habían disparado. Sin embargo, por algún caprichoso designio del destino, la magia de las grandes noches europeas se olvidó de pasar por Málaga. Ninguno de los veintidós futbolistas que comparecieron sobre el césped estuvieron encantados por el duende que acompaña a las grandes gestas futbolísticas. De esta forma, el choque de ida de octavos de final que midió a Málaga y Milan en territorio malacitano quedó en una igualada sin goles que dejó al público con un agridulce sabor de boca. Por un lado, el espectáculo, pese a tratarse de un choque que ofreció alternativas y algunas ocasiones de gol, no acabó de ser ese hermoso ejercicio de fútbol que podía presuponerse. Por otro, sin embargo, el resultado final no acaba de ser malo para un Málaga que partía en la eliminatoria por debajo de su rival en lo que a favoritismo se refiere.
Así, el choque dio comienzo con ambos equipos cohibidos por los miedos y tomando muchas precauciones en la retaguardia. Tal vez demasiadas para los casi 30.000 espectadores que colmaban las gradas de La Rosaleda y que veían como, alcanzada la media hora de encuentro, las oportunidades de gol habían brillado por su ausencia. Apenas algún tímido acercamiento de la punta de lanza dispuesta por Pellegrini (Rondón-Cazorla-Joaquín) y las siempre peligrosas y geniales apariciones del ariete sueco Zlatan Ibrahimovic maquillaban un romo espectáculo. Esta misma tónica se mantuvo en el segundo acto, cuando los dos entrenadores empezaron a mover ficha con vistas a protegerse y conservar lo conseguido o, más bien, no perder lo que no se había perdido durante todo el choque. Las sustituciones cortaron definitivamente el poco ritmo que la contienda había tenido, de modo que la recta final se convirtió en un páramo futbolístico en el que las revoluciones fueron disminuyendo hasta que el colegiado señaló el camino de los vestuarios con un empate sin goles. La magia tendrá que esperar. San Siro dictará sentencia.
MÁLAGA CF 0
AC MILAN 0
(La Rosaleda, 29.989 esp)
MAL: Caballero, Jesús Gámez, Mathijsen, Demichelis, Monreal, Toulalan, Maresca, Joaquín (Weligton, min.85), Cazorla, Isco (Eliseu, min.72) y Salomón Rondón (Seba Fernández, min.83).
ACM: Abbiati, Abate, Bonera, Thiago Silva, Antonini, Gattuso, Ambrosini (Aquilani, min.75), Seedorf, Kevin Prince Boateng (Nocerino, min.70), Emanuelson e Ibrahimovic (Pato, min. 68).
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