martes, 13 de mayo de 2014

Schalke y Liverpool dejan todo para Anfield


Arrancaron al fin los octavos de final de la Champions League de Douglas con un Schalke-Liverpool que se preveía muy igualado y con muchas alternativas. El Veltins Arena recibía a uno de los grandes de Europa en la primera ronda eliminatoria, hecho al que se está acostumbrando la ciudad del Ruhr en los últimos tiempos. El susodicho en este caso era el Liverpool, un equipo que lideró con autoridad un grupo complicado y que acudía a Gelsenkirchen con el claro objetivo de sacar un resultado favorable que les permitiera afrontar la vuelta en Anfield la semana próxima sin excesivos problemas. Con el máximo respeto, eso sí, por un Schalke que ha demostrado en la fase de grupos que es capaz de plantar cara a rivales poderosos, sobre todo en casa, aunque ha sido curiosamente en una de sus salidas cuando se han mostrado realmente a Europa como un club a tener en cuenta. Fue en Italia, en San Siro, ante un Milán invicto hasta el momento y líder de grupo, y los pupilos de Stevens dieron un auténtico recital que silenció el histórico estadio milanés con un imperial Raúl a la cabeza. Era a él por tanto a quien se aferraban hoy, en un partido fundamental para las posibilidades de los alemanes en esta ronda. 
La importancia del choque derivó, para desgracia de los espectadores, en una cautela máxima por parte de dos equipos que se centraron en no cometer errores, descuidando el ataque de una forma bastante clara. Los primeros minutos fueron de tanteo, con mucho juego horizontal en el medio sin tomar apenas riesgos. Ningún equipo era dominador claro de la situación, pero tampoco parecía que les preocupase demasiado, concienciados como estaban ambos de que lo más importante era no encajar goles, o al menos no dar facilidades al rival para que eso sucediera. Cosas del fútbol, cuando poco antes del descanso los locales parecieron estirarse un poquito más hacia el campo red fue cuando tuvo lugar la que sería a la postre la ocasión más clara de todo el encuentro. Luis Suárez recibió un pase entre líneas de Gerrard y, sin pensárselo dos veces, buscó el palo largo de Fährmann desde la frontal. La madera repelió el disparo ante el silencio del Veltins, que daba por bueno el resultado que reflejaba el marcador al término de los primeros 45 minutos, a la espera de que su equipo diese un paso adelante definitivo en búsqueda de desequilibrar el partido. Paso adelante que no llegó, y solo algún destello fugaz de Raúl o del joven Draxler, aclamados en todo momento por una afición que les adora, pusieron en apuros a un Liverpool bien plantado que tampoco se volvió loco y regresa a Anfield con un resultado que probablemente hubiera firmado antes de empezar. Así pues, 0-0, un marcador que tampoco deja descontento al Schalke, que viajará a Inglaterra sabiendo que un gol les da muchas posibilidades de acceder a la siguiente ronda, y que obligará a los de Dalglish a llevar la iniciativa en un partido de vuelta que esperemos tenga mucho más que decir que este primero. 

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